Los neuroderechos emergen como categoría diferenciada dentro del derecho a la privacidad, para proteger la autonomía, la integridad mental y la privacidad de los datos cerebrales frente al avance de las neurotecnologías. Así lo propone el informe titulado “Neurotechnology and Mental Privacy: Recommendations for Regulating Brain-Computer Interfaces” publicado por el Yale Law School Center for Law and the Biosciences.

Avance normativo en América Latina – Chile ya reformó su Constitución (Ley N.º 21.383) para incluir la protección de la actividad cerebral, marcando el camino regional.

Desafíos éticos y sociales urgentes – Tecnologías como los implantes neuronales prometen terapias, pero también traen riesgos de manipulación mental, inequidad y pérdida de autonomía.

¿Está nuestro marco jurídico preparado para proteger lo más íntimo de la persona humana: su mente?

Les dejo una reflexión: cuando lo que está en juego es la libertad de pensar sin ser invadidos, no se trata solo de derechos futuros: se trata de derechos presentes que aún no tienen nombre, pero ya están en riesgo.