El lenguaje claro en la justicia consiste en redactar sentencias, notificaciones y resoluciones de modo que la persona destinataria pueda comprenderlas sin necesidad de un traductor jurídico. No se trata de empobrecer el derecho, sino de reconocer que una decisión que no se entiende difícilmente puede sentirse como justa. Comprender lo que un juez resuelve sobre la propia vida es, en sí mismo, un derecho.

Durante siglos, el derecho construyó un lenguaje propio: preciso, técnico y, muchas veces, impenetrable para quien no es abogado. Esa precisión es valiosa y necesaria entre operadores jurídicos. El problema aparece cuando ese mismo lenguaje se vuelve un muro entre la institución y la persona que acude a ella buscando una respuesta sobre su familia, sus hijos o su futuro.

Cuando no entender también es una forma de exclusión

En los tribunales de familia y niñez lo veo a diario. Una madre recibe una resolución que define el régimen de cuidado de sus hijos y no logra comprender qué se decidió ni por qué. Un adolescente escucha una sentencia sobre su propia vida redactada en un idioma que no es el suyo. En esos casos, aunque la decisión sea técnicamente impecable, algo falla: la persona queda afuera de la comprensión de su propio proceso.

No entender lo que se resuelve sobre uno mismo genera desconfianza, distancia y, muchas veces, la sensación de que la justicia es un mundo ajeno reservado a unos pocos. El lenguaje, que debería tender puentes, termina levantando barreras.

Escribir claro es una forma de respeto

Optar por el lenguaje claro no significa renunciar al rigor. Significa asumir que el destinatario final de una sentencia no es solo el expediente ni el tribunal de alzada, sino la persona cuya vida será modificada por esa decisión. Redactar de modo comprensible es una forma concreta de respeto y de acceso a la justicia.

Las Reglas de Brasilia sobre acceso a la justicia de personas en condición de vulnerabilidad ya señalan la importancia de adaptar el lenguaje a quien lo recibe. Escribir claro no es un gesto de simpatía: es parte de nuestra obligación de garantizar derechos.

Una justicia que se explica es una justicia más humana

Cada vez que una persona comprende por qué un juez decidió lo que decidió, ocurre algo valioso: la justicia deja de ser un misterio y se vuelve cercana. Puede que no comparta la decisión, pero al menos entiende sus razones, y eso ya es una forma de dignidad. Escribir para ser entendidos es, también, una manera de ejercer la justicia con alma.

Preguntas y respuestas

¿Qué es el lenguaje claro en la justicia?
Es la práctica de redactar sentencias, notificaciones y resoluciones de forma comprensible para la persona destinataria, sin renunciar al rigor jurídico. Busca que quien recibe una decisión pueda entender qué se resolvió y por qué.

¿Por qué es importante el lenguaje claro en las sentencias?
Porque una decisión que no se comprende difícilmente puede sentirse como justa. Entender lo que un juez resuelve sobre la propia vida es una dimensión del acceso a la justicia.

¿El lenguaje claro le quita rigor al derecho?
No. No se trata de empobrecer el lenguaje jurídico, sino de reconocer que el destinatario final de una sentencia es la persona cuya vida cambiará con esa decisión, no solo otros operadores del derecho.

¿Qué normas respaldan el lenguaje claro en la justicia?
Las Reglas de Brasilia sobre acceso a la justicia de personas en condición de vulnerabilidad destacan la importancia de adaptar el lenguaje a quien lo recibe, como parte de la garantía de acceso a derechos.