El comienzo de un nuevo año es también una oportunidad para reafirmar convicciones.
No como consignas vacías, sino como principios que orientan la decisión, el trato y la responsabilidad.

Justicia con Alma no es una consigna.
Es una manera de ejercer la función, de habitar el derecho y de comprender el impacto de cada decisión en la vida de las personas.

Estos son sus principios:

  1. Centralidad de la dignidad humana
    La persona no es un expediente ni un número.
    Toda decisión justa comienza reconociendo la dignidad irreductible de quien comparece ante la justicia.
  2. Un lugar para la voz
    Escuchar no es solo oír.
    Es habilitar la palabra y también el silencio, respetar los tiempos propios de cada historia y reconocer a quienes no pueden expresarse mediante la palabra —por una discapacidad comunicacional— o a quienes han sido silenciados, evitando toda forma de presión o instrumentalización de la voz, aun cuando esta no pueda pronunciarse.
  3. Responsabilidad indelegable ante la vulnerabilidad
    La justicia no se retrae frente a la vulnerabilidad: decide.
    Proteger no es trasladar el peso de la decisión a quien se encuentra en una situación de fragilidad, sino ejercerla con conciencia, cuidado y compromiso institucional.
  4. Razonabilidad con humanidad
    La aplicación del derecho exige inteligencia jurídica y sensibilidad humana.
    La rigidez sin humanidad puede ser legal, pero no siempre es justa.
  5. Lenguaje claro como forma de respeto
    Comprender una decisión también es un derecho.
    El lenguaje claro no simplifica la justicia: la dignifica.
  6. Cuidado de los vínculos y de las trayectorias vitales
    La justicia no interviene en abstracto.
    Toda decisión incide en historias, vínculos y futuros, y debe hacerse cargo de ese efecto.
  7. Trascendencia a través de las obras
    La justicia con alma se mide menos por el poder que ejerce y más por la huella que deja.
    En las personas.
    En la confianza.
    En la posibilidad de vivir con mayor paz.

Este será el horizonte que guíe mi trabajo en el año que comienza.
Con responsabilidad, con humanidad y con la convicción de que la justicia también se construye desde el alma.