Durante mucho tiempo, ciertos fenómenos vinculados al entorno digital fueron abordados como situaciones aisladas, excepcionales o propias de contextos específicos. Sin embargo, la realidad comienza a mostrar algo distinto: estamos frente a dinámicas que se repiten, se amplifican y empiezan a consolidarse como patrones dentro de los espacios donde niñas, niños y adolescentes desarrollan su vida cotidiana.

El análisis reciente de Patricio Longo y Rebeca Leone permite visibilizar con claridad una problemática que ya no puede ser ignorada. La circulación no consentida de material íntimo y la utilización de tecnologías como los deepfakes con fines de exposición o humillación no son escenarios hipotéticos. Son prácticas que están ocurriendo en ámbitos educativos, con consecuencias profundas en la vida de quienes las atraviesan.

Este fenómeno introduce una variable que el derecho y las instituciones no pueden desatender: el entorno digital no solo expone, sino que multiplica el daño. Lo hace persistente, replicable y difícil de controlar. En ese contexto, la niñez y la adolescencia no pueden ser tratadas como simples usuarias de tecnología. Son sujetos de protección reforzada, precisamente porque las consecuencias de estas prácticas impactan de manera diferencial en su desarrollo, su identidad y su dignidad.

Frente a este escenario, la respuesta no puede limitarse a la sanción posterior. La intervención debe comenzar antes.

Implica educar en ciudadanía digital.
Implica construir criterios de uso responsable.
Implica fortalecer la corresponsabilidad entre familias, escuelas, Estado y plataformas tecnológicas.

Pero también exige algo más profundo: revisar cómo estamos comprendiendo estos fenómenos como sociedad.

Porque cuando estas prácticas empiezan a repetirse, dejan de ser hechos aislados. Se transforman en señales de un cambio cultural que requiere ser abordado de manera integral.

La pregunta, entonces, no es solo jurídica.

Es colectiva.

¿Qué estamos haciendo hoy para evitar que estas formas de violencia se normalicen?

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