En una resolución reciente de nuestro juzgado, además de decidir, entendimos necesario decir algo más.

Una adolescente pidió que se le transmitiera al padre algo muy concreto: necesita mejores condiciones para vincularse con él.

Lo necesita a él. Sin sus conflictos con la madre.

Una relación a solas.

A un padre.

Teníamos que intervenir.

No como sanción.

No como reproche.

Sino como orientación.

Porque hay vínculos que no se reconstruyen con órdenes.

Se reconstruyen con modos.

Con formas de hablar.

De acercarse.

De respetar tiempos.

En ese marco, consideramos necesario explicitar algo que, a veces, queda implícito: que el ejercicio del rol parental también implica revisar conductas, escuchar y correrse cuando es necesario.

Especialmente cuando del otro lado hay un hijo o una hija que necesita atención, no presión.

Decidir es parte de la función.

Pero, en algunos casos, orientar también lo es.

Y en este caso, construimos una guía junto con la hija. Una co-construcción de las condiciones que deseaba. Fueron inscriptas en la sentencia. Su propia expectativa. A la espera de un vínculo individual con ese padre.

Nuestro aprendizaje:

No todo se resuelve con una orden, muchas veces, solo requiere dar el espacio y centrar la atención.

También existen las co-decisiones judiciales.