Un recorrido por ocho progresos globales y ocho cuestiones aún abiertas en distintas etapas de la vida
Introducción
Cada 8 de marzo ofrece una oportunidad para detenerse y observar el recorrido histórico de los derechos de las mujeres con una mirada serena y documentada. Más que una fecha simbólica, es un momento propicio para evaluar qué transformaciones sociales y jurídicas se han producido en las últimas décadas y cuáles continúan siendo desafíos abiertos.
Los datos de organismos internacionales muestran que el mundo ha experimentado progresos significativos en ámbitos como la educación de las niñas, la salud materna, la participación política y el reconocimiento jurídico de la igualdad de derechos. Estas transformaciones han modificado de manera profunda las trayectorias vitales de millones de mujeres y han tenido impactos sociales que trascienden a las propias beneficiarias, alcanzando a las familias, a las comunidades y a las instituciones.
Al mismo tiempo, la evidencia comparada también indica que estos avances no se distribuyen de manera uniforme entre países, regiones y generaciones. Persisten brechas en materia de acceso a oportunidades, participación en espacios de decisión, protección frente a distintas formas de violencia y condiciones de bienestar en la vejez.
Según el Informe de Progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Objetivo 5 —igualdad de género— registra avances relevantes en diversas regiones del mundo, aunque también advierte que las transformaciones estructurales requieren continuidad en el tiempo para consolidarse plenamente (Naciones Unidas, 2024[1]). Del mismo modo, ONU Mujeres señala que, a pesar de los progresos alcanzados, la igualdad sustantiva sigue siendo un proceso en construcción en numerosos contextos sociales (UN Women, 2024[2]).
Idea central
Comprender el estado actual de los derechos de las mujeres requiere una mirada que combine dos perspectivas complementarias: reconocer los progresos alcanzados y, al mismo tiempo, identificar los desafíos que permanecen abiertos.
Para ello resulta útil observar la realidad desde una dimensión intergeneracional. Las oportunidades, riesgos y condiciones de vida no se presentan de la misma manera en la infancia, en la adultez activa o en la vejez. Cada etapa de la vida plantea cuestiones específicas que merecen ser analizadas con detenimiento.
A partir de información producida por organismos internacionales, el presente recorrido propone identificar ocho avances significativos y ocho desafíos pendientes, organizados en tres momentos de la vida: niñas, mujeres en edad activa y mujeres mayores. Esta mirada permite dimensionar tanto los cambios que ya forman parte del paisaje institucional contemporáneo como aquellas cuestiones que aún requieren atención sostenida por parte de los sistemas jurídicos, las políticas públicas y la comunidad internacional.
I. NIÑAS: el punto de partida de la igualdad
Las condiciones en las que crecen las niñas suelen anticipar, en gran medida, las oportunidades que tendrán en la vida adulta. Por esa razón, muchos de los avances más relevantes en materia de derechos de las mujeres comienzan en la infancia, especialmente en ámbitos como la educación, la salud y la protección frente a prácticas perjudiciales.
Durante las últimas décadas, la comunidad internacional ha desarrollado instrumentos jurídicos y políticas públicas orientadas a mejorar estas condiciones iniciales. Sin embargo, junto a los progresos alcanzados, persisten desafíos estructurales que afectan a millones de niñas en distintas regiones del mundo.

Avances
1️⃣ Expansión del acceso de las niñas a la educación[3]
Uno de los avances más significativos ha sido el incremento sostenido del acceso de las niñas a la educación primaria y secundaria. Desde comienzos del siglo XXI, numerosos países han implementado reformas educativas, programas de escolarización y políticas de igualdad en el acceso a la educación.
De acuerdo con datos de UNESCO, la brecha global de género en la educación primaria prácticamente se ha cerrado en muchas regiones, y la matrícula femenina en educación secundaria y superior ha aumentado de manera considerable en las últimas décadas.
Este progreso tiene efectos sociales amplios: la educación de las niñas se vincula con mayores niveles de salud, mejores oportunidades laborales y una mayor participación social en la vida adulta.
2️⃣ Reducción gradual de prácticas nocivas[4]
Diversos informes internacionales muestran una disminución progresiva de prácticas que históricamente afectaban de manera particular a las niñas, como el matrimonio infantil.
Según UNICEF, la proporción de mujeres jóvenes que contrajeron matrimonio antes de los 18 años ha disminuido en la mayoría de las regiones durante las últimas dos décadas. Este cambio se asocia a reformas legales, campañas de concientización y mayor acceso a la educación.
La reducción de estas prácticas contribuye a ampliar las oportunidades educativas y a mejorar las condiciones de salud y autonomía personal en la vida adulta.
3️⃣ Mejora de indicadores de salud infantil y adolescente[5]
Los avances en sistemas de salud pública, vacunación y nutrición también han tenido un impacto positivo en la salud de niñas y adolescentes.
La Organización Mundial de la Salud señala que el acceso ampliado a servicios sanitarios básicos ha contribuido a mejorar indicadores de supervivencia infantil y bienestar general durante la infancia y la adolescencia.
Estos progresos no solo mejoran la calidad de vida en la niñez, sino que también influyen en las condiciones de salud de las mujeres a lo largo de todo su ciclo vital.
Pendientes
A pesar de estos avances, los informes internacionales coinciden en señalar que persisten desafíos relevantes que requieren atención sostenida.
1️⃣⚠Persistencia de niñas fuera del sistema educativo[6]
A nivel global, todavía millones de niñas no acceden a la escuela o abandonan el sistema educativo de manera temprana.
Según UNESCO, aproximadamente 119 millones de niñas en edad escolar permanecen fuera del sistema educativo, especialmente en regiones afectadas por pobreza, conflictos o barreras culturales.
Esta situación limita el desarrollo personal y reduce significativamente las oportunidades futuras.
2️⃣⚠Brecha digital de género en la adolescencia[7]
El acceso a tecnologías digitales se ha convertido en un factor determinane para la educación y el desarrollo profesional. Sin embargo, estudios recientes indican que las niñas y adolescentes tienen menos acceso a internet y dispositivos tecnológicos en comparación con sus pares varones en numerosas regiones del mundo.
El informe Gender Snapshot de Naciones Unidas advierte que esta brecha digital puede reproducir desigualdades en el acceso al conocimiento y a nuevas oportunidades laborales en el futuro.
3️⃣⚠Persistencia de riesgos de violencia y explotación[8]
Las niñas continúan enfrentando riesgos significativos vinculados a distintas formas de violencia, abuso y explotación.
La OMS estima que una proporción considerable de mujeres adultas ha experimentado violencia física o sexual a lo largo de su vida, muchas veces iniciada durante la adolescencia.
La prevención temprana y los sistemas de protección integral de la infancia siguen siendo elementos centrales para enfrentar este problema.
🔸👉Síntesis de la sección de la niñez femenina
El panorama global muestra avances importantes en la ampliación de oportunidades para las niñas, especialmente en educación, salud y protección frente a prácticas nocivas. No obstante, la persistencia de desigualdades educativas, brechas tecnológicas y riesgos de violencia evidencia que el punto de partida de la igualdad todavía presenta desafíos relevantes en muchas regiones del mundo.
II. MUJERES EN EDAD ACTIVA: participación social, económica y política
La etapa de la vida adulta constituye, para muchas mujeres, el momento en el que se materializan —o se ven limitadas— las oportunidades que comenzaron a delinearse en la infancia. Es también el período en el que se desarrollan las trayectorias profesionales, la participación cívica y la contribución económica a la sociedad.
En las últimas décadas se han registrado transformaciones importantes en estos ámbitos. Reformas legales, políticas públicas y cambios culturales han ampliado la presencia de las mujeres en espacios de decisión, en el mercado laboral y en la vida institucional. Sin embargo, diversos informes internacionales coinciden en que estas transformaciones aún conviven con brechas persistentes que afectan la igualdad de oportunidades.

Avances
4️⃣ Expansión de marcos legales de igualdad de derechos[9]
Un avance significativo ha sido la progresiva incorporación del principio de igualdad entre mujeres y hombres en legislaciones nacionales y marcos constitucionales.
Según el informe Women, Business and the Law del Banco Mundial, en las últimas décadas numerosos países han reformado sus marcos jurídicos para eliminar disposiciones discriminatorias en ámbitos como el empleo, la propiedad, el matrimonio o el acceso al crédito. Estas reformas legales han contribuido a mejorar el reconocimiento formal de derechos y a fortalecer la seguridad jurídica.
El desarrollo de estos marcos normativos también ha estado influido por instrumentos internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
5️⃣ Mayor participación femenina en la vida política[10]
Otro cambio relevante se observa en la participación política de las mujeres. Durante las últimas décadas se ha incrementado de manera sostenida el número de mujeres que ocupan cargos legislativos y ejecutivos.
De acuerdo con datos de ONU Mujeres y la Unión Interparlamentaria, la proporción de mujeres en parlamentos nacionales ha alcanzado el nivel más alto registrado históricamente, superando el 26 % a nivel mundial.
La presencia femenina en espacios legislativos contribuye a diversificar perspectivas en la elaboración de políticas públicas y a ampliar la agenda institucional en áreas vinculadas con educación, salud y cuidado.
6️⃣ Crecimiento de la participación laboral femenina[11]
El aumento de la participación de las mujeres en el mercado de trabajo constituye uno de los cambios estructurales más importantes del último siglo.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca que, aunque la participación laboral femenina sigue siendo inferior a la masculina, el ingreso de mujeres a múltiples sectores productivos ha transformado de manera significativa las economías contemporáneas.
Este fenómeno ha contribuido a mejorar los ingresos familiares, a diversificar el mercado laboral y a ampliar la presencia femenina en ámbitos profesionales, científicos y empresariales.
Pendientes
A pesar de estos avances, las investigaciones comparadas muestran que persisten desigualdades estructurales que limitan el pleno ejercicio de oportunidades.
4️⃣⚠Persistencia de brechas salariales y laborales[12]
La brecha salarial entre hombres y mujeres continúa siendo una realidad en la mayoría de las economías.
Según la Organización Internacional del Trabajo, a nivel global las mujeres ganan en promedio alrededor de un 20 % menos que los hombres, diferencia que se explica por factores como segregación ocupacional, desigual distribución de tareas de cuidado y menor acceso a posiciones jerárquicas.
5️⃣⚠Subrepresentación en espacios de liderazgo[13]
Aunque la presencia femenina en el mercado laboral ha aumentado, su participación en puestos de liderazgo sigue siendo considerablemente menor.
Informes del Foro Económico Mundial indican que las mujeres ocupan una proporción reducida de cargos directivos en empresas, instituciones financieras y organizaciones internacionales.
Esta brecha en los niveles de decisión tiene implicancias no solo económicas, sino también institucionales, ya que limita la diversidad de perspectivas en ámbitos de conducción.
6️⃣⚠Persistencia de la violencia contra las mujeres[14]
La violencia basada en género continúa siendo uno de los problemas sociales más extendidos a nivel global.
La OMS estima que aproximadamente una de cada tres mujeres en el mundo ha experimentado violencia física o sexual a lo largo de su vida, generalmente ejercida por una pareja o expareja.
La prevención de estas situaciones y el fortalecimiento de los sistemas de protección constituyen uno de los principales desafíos para los Estados y las instituciones.
🔸👉Síntesis de la sección
La vida adulta muestra con claridad tanto los avances alcanzados como las brechas aún existentes. El reconocimiento jurídico de la igualdad, la mayor participación política y la creciente presencia femenina en el mercado laboral constituyen transformaciones profundas en las sociedades contemporáneas. Sin embargo, las desigualdades en ingresos, liderazgo y protección frente a la violencia evidencian que la igualdad formal no siempre se traduce de manera plena en igualdad real.
III. MUJERES MAYORES: longevidad, bienestar y reconocimiento social
Las mujeres mayores constituyen un grupo demográfico en crecimiento en la mayoría de las regiones del mundo. El aumento de la esperanza de vida y las mejoras en los sistemas de salud han ampliado significativamente la duración de la vida femenina, lo que plantea nuevas preguntas en torno a la protección social, la autonomía y el reconocimiento de su contribución a la sociedad.
Sin embargo, esta etapa de la vida ha recibido tradicionalmente menor atención en los debates públicos sobre igualdad de derechos. Analizar la situación de las mujeres mayores permite completar una mirada intergeneracional sobre los avances y desafíos que atraviesan las distintas etapas del ciclo vital.

Avances
7️⃣ Aumento sostenido de la esperanza de vida femenina[15]
Uno de los indicadores más claros de progreso social es el incremento de la esperanza de vida. En prácticamente todas las regiones del mundo, las mujeres viven hoy más años que las generaciones anteriores.
Según la Organización Mundial de la Salud, la esperanza de vida global ha aumentado de manera significativa desde el año 2000, y las mujeres continúan presentando una expectativa de vida superior a la de los hombres en la mayoría de los países.
Este fenómeno refleja mejoras en la atención sanitaria, la nutrición, las condiciones de vida y el acceso a servicios médicos.
8️⃣ Mayor reconocimiento del derecho a la salud y a la protección social[16]
En las últimas décadas, numerosos países han ampliado sus sistemas de seguridad social, jubilaciones y servicios de salud destinados a personas mayores.
La Organización de las Naciones Unidas destaca que las políticas de envejecimiento activo y los sistemas de protección social han comenzado a incorporar con mayor claridad la perspectiva de género, reconociendo que las trayectorias laborales y familiares de las mujeres suelen ser diferentes a las de los hombres.
Estas políticas buscan garantizar condiciones de vida dignas durante la vejez, incluyendo acceso a atención médica, ingresos previsionales y servicios de cuidado.
Pendientes
A pesar de estos avances, los estudios internacionales advierten que la situación de muchas mujeres mayores continúa marcada por desigualdades acumuladas a lo largo de la vida.
7️⃣⚠ Mayor riesgo de pobreza en la vejez[17]
Las mujeres mayores presentan, en numerosas regiones, mayores niveles de vulnerabilidad económica que los hombres.
Esto se vincula con trayectorias laborales discontinuas, menor acceso histórico al empleo formal y una distribución desigual de las tareas de cuidado, que en muchos casos han limitado la acumulación de aportes previsionales.
El Banco Mundial señala que estas desigualdades acumuladas se reflejan con frecuencia en pensiones más bajas y mayor riesgo de pobreza en la vejez.
8️⃣⚠ Invisibilidad social y menor presencia en espacios de decisión[18]
Otro desafío señalado por diversos informes internacionales es la escasa visibilidad de las mujeres mayores en ámbitos institucionales, políticos y comunitarios.
Aunque representan una proporción creciente de la población, su participación en espacios de toma de decisiones sigue siendo limitada. Esta invisibilidad puede dificultar que sus necesidades específicas sean consideradas en el diseño de políticas públicas.
La Organización de las Naciones Unidas ha destacado la importancia de promover sociedades inclusivas que reconozcan el valor social, cultural y económico de las personas mayores.
🔸👉Síntesis de la sección
La vejez femenina refleja de manera particularmente clara el efecto acumulativo de las desigualdades y de los avances sociales. Mientras el aumento de la esperanza de vida y el desarrollo de sistemas de protección social constituyen progresos relevantes, las brechas económicas y la limitada visibilidad institucional muestran que la igualdad de oportunidades también debe pensarse desde una perspectiva de ciclo de vida.
Conclusión
La evolución de los derechos de las mujeres durante las últimas décadas revela transformaciones profundas en ámbitos jurídicos, sociales y culturales. El acceso ampliado a la educación, el reconocimiento legal de la igualdad, la participación política y los avances en salud pública constituyen logros significativos que han modificado de manera tangible la vida de millones de personas.
Al mismo tiempo, la evidencia internacional muestra que estos progresos conviven con desafíos persistentes. Brechas educativas en algunas regiones, desigualdades económicas, riesgos de violencia y vulnerabilidades en la vejez indican que la igualdad efectiva continúa siendo un proceso en desarrollo.
Observar esta realidad desde una perspectiva intergeneracional —niñas, mujeres en edad activa y mujeres mayores— permite comprender mejor tanto los avances alcanzados como las cuestiones que aún requieren atención sostenida por parte de los sistemas jurídicos, las políticas públicas y la sociedad en su conjunto.
El recorrido presentado no pretende ofrecer un balance definitivo, sino una invitación a reflexionar sobre el estado actual de los derechos de las mujeres en el mundo: un campo en el que los progresos son visibles, pero donde la consolidación de oportunidades equitativas continúa siendo una tarea compartida.
[1] Naciones Unidas. (2024). Progress on the Sustainable Development Goals: The Gender Snapshot.
[2] UN Women. (2024). Progress on the Sustainable Development Goals: Gender Snapshot 2024.
[3] UNESCO. (2023). Global Education Monitoring Report.
[4]UNICEF. (2023). Child Marriage Global Database.
[5] Organización Mundial de la Salud (OMS). (2023). Global Health Observatory.
[6] UNESCO. (2023). Global Education Monitoring Report.
[7] Naciones Unidas. (2024). Progress on the Sustainable Development Goals: Gender Snapshot.
[8] OMS. (2021). Violence Against Women Prevalence Estimates.
[9] World Bank. (2024). Women, Business and the Law Report.
[10] UN Women & Inter-Parliamentary Union. (2024). Women in Politics Map.
[11] Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2023). Global Employment Trends for Women.
[12] OIT. (2022). Global Wage Report.
[13] World Economic Forum. (2024). Global Gender Gap Report.
[14] Organización Mundial de la Salud. (2021). Violence Against Women Prevalence Estimates.
[15] OMS. (2023). World Health Statistics, op.cit.
[16] Naciones Unidas. (2022). World Social Report: Ageing and Social Protection.
[17] World Bank. (2023). Gender and Aging Report
[18] Naciones Unidas. (2023). World Population Ageing.
