El sistema judicial en América Latina atraviesa un proceso de transformación orientado a cerrar la brecha entre la norma escrita y las realidades sociales. En una reciente conversación entre la Dra. Mariana Rey Galindo, jueza y académica argentina, y el analista Omar Romero, se analizaron los ejes que definen la práctica jurídica actual: el control de convencionalidad, el rol proactivo de la magistratura y la implementación de métodos alternativos de gestión de conflictos.
A continuación, se presenta el registro audiovisual del encuentro y una síntesis de los temas abordados:


El control de convencionalidad como deber judicial
A partir de la reforma constitucional de 1994, Argentina integró tratados internacionales de derechos humanos con jerarquía superior a las leyes locales. Este cambio normativo descentralizó el control de constitucionalidad y convencionalidad, facultando a los jueces de todas las instancias a actuar como garantes directos de estos derechos.
Un ejemplo de esta aplicación se observa en la resolución de casos de urgencia médica. En situaciones donde tecnicismos administrativos impiden el acceso a la salud, la magistratura puede declarar la inaplicabilidad de normas procesales restrictivas. Bajo el principio del «interés superior del niño», el sistema judicial interviene para garantizar traslados o tratamientos críticos, priorizando la protección de la vida sobre el rigorismo formal.

Evolución del Derecho de Familia y realidad social
El derecho de familia enfrenta el reto de adaptarse a estructuras vinculares que exceden los modelos tradicionales. El control de convencionalidad permite al juez validar realidades afectivas ya consolidadas en la comunidad.
Un caso relevante es el reconocimiento de la multiparentalidad o «triple filiación». En situaciones donde la identidad de una niña se ha construido legítimamente sobre el vínculo con más de dos progenitores, la justicia ha optado por declarar la inaplicabilidad de la norma biparental. El criterio orientador en estos fallos es la integración social del niño: si el entorno (escuela, comunidad y familia) ya reconoce esta estructura de forma armónica, la sentencia busca legalizar una identidad preexistente para evitar un conflicto jurídico innecesario.

Gestión de conflictos y «Justicia con Alma»
La eficiencia del sistema judicial se apoya cada vez más en los Métodos Alternativos de Solución de Controversias (MASC). Este enfoque permite una división de tareas: mientras el juez resuelve las cuestiones estructurales de derecho (como la inaplicabilidad de una norma), la mediación facilita que las partes diseñen los acuerdos prácticos de su vida cotidiana, como regímenes de convivencia o aspectos económicos.


Esta visión redefine la función judicial como un servicio de gestión de conflictos. Bajo el concepto de «justicia con alma», la Dra. Rey Galindo propone una práctica profesional basada en la responsabilidad ética y la concienciación de que la ley es un instrumento para servir a las personas. Esta perspectiva sostiene que el impacto real de la justicia surge cuando se combina la técnica jurídica con la comprensión del contexto humano de cada caso.