La Dra. Mariana Rey Galindo, jueza de Familia y Niñez, participó como expositora en el VII Congreso Internacional de AIJUDEFA (Asociación Internacional de Juristas de Derecho de Familia), celebrado en Panamá en junio de 2026, con la ponencia «Inteligencia Artificial y Derecho de Familia: el giro copernicano». Ante un auditorio de especialistas de distintos países, planteó una tesis central: la inteligencia artificial es legítima en la justicia de familia solo si expande derechos, y se vuelve ilegítima cuando los erosiona, por más eficiente que sea.

Una mirada de derechos sobre la irrupción de la IA en la justicia

Durante su exposición, Rey Galindo sostuvo que la inteligencia artificial dejó de ser una promesa de futuro para convertirse en un presente operativo de los sistemas judiciales. Repasó el marco regulatorio comparado —desde el Reglamento (UE) 2024/1689, primer marco normativo general del mundo sobre IA, hasta los proyectos en trámite parlamentario en Argentina— y subrayó que, mientras el Congreso nacional debate, las provincias ya dictan sus propios protocolos.

El «giro copernicano»: la persona en el centro, no la tecnología

El eje conceptual de la ponencia fue lo que la magistrada denominó el «giro copernicano»: el desplazamiento de la tecnología del centro de la escena para colocar allí a la persona y sus derechos, entendidos a la vez como límite y como fin. Bajo esa premisa, la jueza reconoció el enorme potencial de la IA para reducir tiempos y ampliar el acceso a la justicia, citando experiencias concretas de la región, pero advirtió sobre cuatro límites infranqueables que ningún algoritmo puede traspasar.

Los límites que ningún algoritmo puede cruzar

Rey Galindo identificó cuatro decisiones que, por su naturaleza, exigen deliberación humana y no pueden automatizarse: la ponderación del interés superior del niño, la valoración de la credibilidad de los relatos en casos de violencia, la evaluación de la aptitud parental y el ejercicio de la empatía y la escucha frente a las personas más vulnerables. En todos esos supuestos, afirmó, la presencia humana directa del juez resulta insustituible.

La exposición cerró con una referencia al preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, para reafirmar que la dignidad humana es el único parámetro válido para evaluar la legitimidad de cualquier herramienta tecnológica en el derecho de familia.


¿En qué evento participó Mariana Rey Galindo? En el VII Congreso Internacional de AIJUDEFA (Asociación Internacional de Juristas de Derecho de Familia), realizado en Panamá en junio de 2026, donde expuso sobre inteligencia artificial y derecho de familia.

¿Cuál fue el tema de su ponencia? Su ponencia se tituló «Inteligencia Artificial y Derecho de Familia: el giro copernicano», centrada en cómo incorporar la IA en la justicia de familia sin erosionar la dignidad humana.

¿Qué es el «giro copernicano» en el uso de IA en la justicia? Es la idea de desplazar a la tecnología del centro de la escena para colocar allí a la persona y sus derechos, entendidos como límite y como fin de toda herramienta tecnológica.

¿Qué decisiones judiciales no pueden delegarse en la inteligencia artificial? La ponderación del interés superior del niño, la valoración de la credibilidad de los relatos, la evaluación de la aptitud parental y el ejercicio de la empatía y la escucha. Todas exigen presencia y deliberación humana.