La investigación posdoctoral de Mariana Josefina Rey Galindo analiza la participación procesal de niños, niñas y adolescentes (NNA) en sede judicial, concibiéndola como una garantía compleja bajo el paradigma de la «Justicia Centrada en Niñez». La autora advierte sobre la persistente brecha entre la consagración formal del derecho a ser oído (art. 12 de la CDN) y su operatividad real, denunciando el riesgo del «tokenismo» o ritualismo participativo, donde la intervención del niño se reduce a una formalidad vacía sin incidencia decisoria efectiva.
El trabajo reconstruye los estándares internacionales del sistema universal (Observaciones Generales N.° 5, 12 y 14 del Comité de los Derechos del Niño), del sistema interamericano (Opinión Consultiva OC-17/02 y precedentes contenciosos de la Corte IDH como Atala Riffo, Fornerón, Furlán, Ramírez Escobar y María y otros) y del derecho comparado europeo (jurisprudencia del TEDH y Directrices del Consejo de Europa). A partir de este marco, se postula que la participación genuina exige seis componentes acumulativos: información previa accesible, evaluación técnica de la autonomía progresiva, asistencia letrada especializada, entornos y procedimientos adaptados, ponderación judicial expresa y devolución comprensible del resultado al niño.
Como aportes originales aplicados para superar el déficit estructural de métricas advertido por la CIDH, la autora diseña dos herramientas operativas: la Escala Graduada de Participación Judicial Infantil (EGPJI) —matriz de once indicadores evaluados de 0 a 2 en tres fases procesales para categorizar la participación en simbólica, formal o real— y el Estándar de Motivación Reforzada por Apartamiento (EMRA), que fija cuatro exigencias acumulativas (reconocimiento expreso, ponderación visible, proporcionalidad a la madurez acreditada y lenguaje bifurcado) para controlar la fundamentación de las resoluciones que no siguen la opinión del menor, evitando tanto el paternalismo como la «niñología».