La Dra. Mariana J. Rey Galindo propone una reflexión profunda sobre uno de los problemas centrales de la teoría jurídica contemporánea: cómo se construye el sentido del derecho y qué papel cumplen los jueces en esa tarea. A partir de una comparación entre los sistemas de Common Law y Civil Law, la autora demuestra que la interpretación jurídica no es una operación neutra ni meramente técnica, sino una actividad decisiva para la coherencia del sistema, la previsibilidad de las decisiones y la protección efectiva de los derechos humanos.

El trabajo explica que los distintos métodos interpretativos —literal, sistemático, histórico, teleológico y evolutivo— no son simples herramientas hermenéuticas. Cada uno refleja una determinada concepción del derecho y del rol judicial. Según el método elegido, el sistema puede privilegiar la estabilidad normativa o favorecer una adaptación dinámica a las transformaciones sociales.

La autora destaca que la diferencia entre Common Law y Civil Law no radica únicamente en la existencia de códigos o precedentes, sino en la forma en que cada tradición organiza la relación entre norma, interpretación y decisión judicial. Mientras el Common Law construye coherencia a través de la fuerza vinculante del precedente, el Civil Law lo hace mediante la calidad de la fundamentación y la explicitación del método interpretativo adoptado.

Un aporte especialmente relevante es el análisis del precedente judicial como herramienta de construcción de estándares. A través de casos paradigmáticos vinculados a derechos humanos y niñez, el artículo muestra cómo determinadas decisiones trascienden el conflicto concreto y orientan futuras interpretaciones.

La conclusión es contundente: la legitimidad de una sentencia no depende únicamente de la norma aplicada, sino de la transparencia argumentativa con la que el juez explica el camino recorrido entre el texto legal y la solución adoptada. Interpretar el derecho es, en definitiva, un ejercicio de responsabilidad jurídica y ética.